Él: Hay palabras con H que son como tus piernas.
Ella: Hipopótamo.
Él: Homicidas.
Ella: Hipocondríacas.
Él: Hechicera como un himno, habla y halaga con místico hermetismo entre las piernas. Y luego hallo tu himen y más arriba el ombligo, que perdió la H porque quizá señala lo más bello del mundo: el silencio que habita el silencio.
Ella: Muda como la H... hipnotizada y sin palabras.