“ποταμοῖς τοῖς αὐτοῖς ἐμβαίνομεν τε καὶ οὐκ ἐμβαίνομεν, εἶμεν τε καὶ οὐκ εἶμεν τε.
En los mismos ríos entramos y no entramos, pues somos y no somos [los mismos]”.
—Heráclito
Es cambio
también explosión
la marca del reloj
donde nace el fuego que se renueva
es ahora antes y es ahora después
como una nube sin forma
nuestra primera respiración.
Oxígeno más hidrógeno
es agua y brizna de mares
lágrima tersa en desolación
Nunca es el mismo río
pero es cosmos
o lluvia que huele a certeza
y dunas de reencarnación.
De momento
también es deseo
movimiento en el espacio
—y mi estómago—
este irreparable acontecer.
Es la única noche
una pizca de accidente y sinrazón
es vida danzando con muerte
es tiempo y su luz
rapidez que incendia estrellas
e ilumina con arrojo
la mota de polvo
esas manos que ensueño
la misma soledad de un recuerdo
una sonrisa en los ojos
o mueca de asombro
TODO
estructurando la nada
y un poco más que carbón.





